jueves, 6 de marzo de 2008

Husmear

Hoy he estado reflexionando sobre la novela romántica (¿La cercanía de la primavera, o es que ya empieza a florecer el azahar?). Mientras paseaba me he cruzado con dos chicas que hablaban sobre los trajes que acababan de comprarse para la Feria de Abril. Una de ellas decía que un traje de flamenca solo necesita tener volantes para llamarse así. No sé si estaréis de acuerdo, pero a mí se me ha ocurrido pensar qué debe tener una novela para poder llamarla romántica. En principio la respuesta es fácil: una historia de amor. Pero ¿Qué dejaríamos fuera si aceptamos esta única condición? Pues prácticamente nada, ya que hasta la más cruda historia gore puede tener hilvanada una historia de amor. Así que se me acurre afinar un poco más: una historia de amor que se entrelace continuamente con la trama principal y que esté en primer plano। A partir de aquí puede ser como los trajes de flamenca, podemos ambientarla en la Inglaterra del XIX, en Venus dentro de 250 años, puede haber zombis, piratas, templarios… esta es una de las grandezas del género ¿no?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

una novela romantika de zombis. me gusta!

Anónimo dijo...

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